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Me han pedido dar toda la difusión posible al cursillo de cristiandad que se realizará en Cáceres durante el puente de la Inmaculada, a lo que por supuesto accedo encantado.
Este cursillo es una apuesta de nuestro Obispo por recuperar este movimiento en Cáceres, que se ha ido perdiendo con el paso de los años. Las fechas son del 5 al 8 al diciembre. Os adjunto el díptico con toda la información. También podéis escribir a cursilloscoriacaceres@gmail.com para informaros.

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Entrevista a José Manuel Romero (3/3)
* NOTA: Las opiniones que se exponen a continuación son autoría y responsabilidad de José Manuel Romero, no de Caceresenochodias.com.

(Viene de la parte II)

 
C.8.D: Dinos una cosa que en tu opinión jamás debería perderse en la Semana Santa de Cáceres. 
La sobriedad, en el más amplio sentido del término.
C.8.D: Suponte que alguien te encarga hacer una lista de problemas y urgencias de la Semana Santa de Cáceres. ¿Cuáles ocuparían los tres primeros lugares? 
Me temo que mi lista tendría algunos más que tres problemas, pero allá voy:
  • Capuchones: seriedad y vistosidad.
  • Relaciones entre cofradías: fraternidad entre ellas.
  • Carrera oficial: mayor difusión e ingresos.
C.8.D: ¿Qué detalle de la Semana Santa antigua te gustaría rescatar para el presente? ¿Qué detalle del presente piensas que ha servido para mejorar, y te llevarías para la Semana Santa antigua? 
De la Semana Santa antigua rescataría la seriedad y el recogimiento, los interminables tramos de capuchones y la escuadra de gastadores en delante de Jesús.
Me llevaría bastantes cosas como el aumento de cofradías y procesiones, el aumento en el número de cofrades, la mejora del utillaje, la brillantez en el ornato de los pasos,…
C.8.D: Tienes dos líneas de texto para explicarle a un cacereño no cofrade qué es la Semana Santa en nuestra ciudad: 
Pues la Semana Santa es lo que es, la conmemoración de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo en nuestras calles. Además es una manifestación de fe, una festividad, reunión y relación de personas, algo plásticamente bello y, en definitiva, la esencia de Cáceres. Es, como diría un gitano de la Algaba, cuando Cáceres huele a canela y clavo.
(Pregunta del último entrevistado) 
Antonio Corrales: ¿Qué cambios harías tú en la Unión de Cofradías Penitenciales para mejorarla? 
Ampliaría, consensuadamente, sus competencias, pues el mayor número de cofradías y procesiones así lo exige. Además, daría sitio en el pleno a la cofradía de la Sagrada Cena, que aunque no es penitencial, está involucrada directamente en la Semana Santa con su desfile del Jueves Santo. Y no me atrevería a tocar muchas más cosas porque sabemos que la Unión es “terreno” difícil, por lo que deseo a sus dirigentes presentes y futuros toda suerte de éxitos.
 
C.8.D.: Para terminar, déjanos por favor una pregunta de tu cosecha para la próxima persona que participe en esta sección. 
¿Qué deberían hacer las cofradías para que aumentara el número de capuchones?
A modo de despedida, responde por favor lo más brevemente posible al siguiente cuestionario: 
 
Un paso procesional de fuera de Cáceres: Jesús del Silencio en el Desprecio de Herodes, popularmente conocido como “El Silencio Blanco”, de la Hermandad de la Amargura de Sevilla.
Una marcha procesional: Caridad del Guadalquivir y Nuestro Padre Jesús, no puedo decidirme por una de las dos.
Un día y una hora de la Semana Santa: Poco antes de las 5 de la mañana del Viernes Santo. la salida de Jesús Nazareno, desde su capilla a la puerta de Santiago. Ese tramo dentro de Santiago y a puerta cerrada es, para mí, el momento más sublime de todos.
Un rincón de Cáceres: En Semana Santa, Los Adarves vistos desde el Arco de la Estrella, lo más enfrente posible. Inevitablemente, amaneciendo y con Jesús bajando.
Una comida o un plato puramente cofrade: Un potaje con bacalao y de postre leche frita, torrijas o arroz con leche con mucha “canela”.

NOTA DEL AUTOR: Personalmente quiero agradecer a José Manuel, lo mismo que a todos los hermanos entrevistados con anterioridad, el tiempo dedicado a las respuestas y su predisposición a colaborar con este humilde espacio.

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Entrevista a José Manuel Romero (2/3)


* NOTA: Las opiniones que se exponen a continuación son autoría y responsabilidad de José Manuel Romero, no de Caceresenochodias.com.

(Viene de la parte I)

C.8.D: Un tema recurrente en los debates cofrades últimamente es el de los carteles de Semana Santa y el proceso para elegirlos. ¿Tú qué prefieres: fotografía, montaje fotográfico o pintura? ¿O crees que la técnica es lo de menos mientras la obra tenga calidad?
Vaya por delante que la cartelería de las cofradías, en general, y la del cartel oficial alcanza unos niveles artísticos considerables y en progresión ascendente. Solamente hay que echar un vistazo a los carteles de hace 20 o 30 años para comprobarlo. Pero en mi opinión, debería ser un encargo a un artista cercano a la celebración y a alguna de las cofradías de la ciudad, prefiriendo una pintura a las demás. Podría ser aceptable una excelente fotografía, pero nunca el montaje fotográfico.
C.8.D: ¿Piensas que el sistema actual (concurso público, tema predefinido, votación de un jurado) es válido o se te ocurre alguna alternativa para mejorarlo?
Con mi respuesta anterior dejo claro que debería ser un encargo a un pintor o fotógrafo relacionado con nuestra Semana Santa. En cuanto a la elección de temática, el artista debe gozar de libertad absoluta, para que pueda crear un cartel al uso, con una o varias advocaciones o, por el contrario, decantarse por un cartel alegórico, cargado de simbología cofrade.
C.8.D: ¿Es posible mejorar la forma de cargar los pasos en Cáceres sin cambiar la esencia o la identidad que aquí tiene este oficio?
Creo que, en general, van todos bastante bien cargados. Es verdad que los Jefes de Paso de los que podríamos llamar “pasos-escuela” sufren un auténtico calvario durante varias horas. Que piensen para consolarse en el gran servicio que están prestando a su cofradía y a la Semana Santa. Todos los intentos de ensayos para hermanos noveles de los que he tenido noticia no han sido precisamente un éxito, por lo que parece que a cargar hay que aprender en la calle. Es una verdadera pena, pues con esos ensayos, además de formar hermanos de carga, también se fomenta la relación personal entre los miembros de una cofradía. Creo que las cofradías deberían convocar a sus hermanos para ensayar la carga y, además, organizar otras actividades paralelas que motiven a estos a acudir a dichos ensayos.
C.8.D: ¿Por qué los hermanos de carga -salvo honrosas excepciones- no ensayamos?
Pues supongo que un poco por comodidad, otro poco por nuestras múltiples ocupaciones y, sobre todo, porque nos creemos suficientemente formados. Lo que habría que cambiar es el enfoque del acto en sí, que no consigue convocar a un número significativo de hermanos, no centrarlo exclusivamente en el ensayo, como he dicho anteriormente, sino proponer otro tipo de actividades paralelas de carácter lúdico y cooperativo, si se convoca a los hermanos más jóvenes, para que vayan profundizando en sus relaciones fraternales. Si se tratara de hermanos de más experiencia, convendría más ir hacia la formación y la confraternización. También sería una excelente ocasión para que los hermanos mayores y jefes de paso dieran las instrucciones y consignas que considerasen oportunas. Y, al final, una sesión de ensayo de carga para disfrutar con esa tarea que tanto nos satisface.
C.8.D: Eres cofrade desde hace muchos años y has vivido en primera persona numerosos momentos importantes de la Semana Santa de Cáceres. ¿En qué punto nos encontramos? ¿Cómo ves el futuro a medio plazo?
Si comparo la actualidad con mis inicios como hermano de carga en 1977, pues estamos más que bien. Algunos opinan que hemos entrado en un periodo de, si no decadencia, sí de languidez. Yo no soy tan pesimista, lo que pasa es que, afortunadamente, la Semana Santa de Cáceres ha crecido mucho, en cofradías y número de desfiles, y tanto el público como los hermanos, aunque también hayan aumentado considerablemente, se reparten. Si quieres verlo todo, y verlo bien, desde que sale La Esperanza hasta que se recoge la Soledad, sólo puedes vivir para comer, dormir poco y ver procesiones. Para aguantar hasta el final debes tener una afición casi desmedida a ver procesiones o sentirte como un “penitente de paisano”. A mí, como cofrade y cacereño, me alegra enormemente que así sea y que lo siga siendo muchos años. De todas formas no podemos descuidarnos, porque de éxito también se muere. En alguna tertulia he manifestado que los periodos de decadencia o esplendor de nuestra Semana Santa son pendulares e indefinidos en cuanto a su duración. Creo que hemos entrado en una larga etapa de esplendor y de lo que no me caben dudas es de que como las cofradías que históricamente han sido capaces de resurgir con fuerza desde las peores situaciones, lo seguirán haciendo durante siglos, aunque algunas se quedaron en el camino. En cuanto a los hermanos, la regeneración es constante y responde al dicho: “Vino nuevo en odres viejos”.

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Entrevista a José Manuel Romero (1/3)

* NOTA: Las opiniones que se exponen a continuación son autoría y responsabilidad de José Manuel Romero, no de Caceresenochodias.com.
Mi nombre es José Manuel Romero Álvarez. Nací en Cáceres, el 14 de septiembre de 1963, día de la Exaltación de la Santa Cruz. Cursé estudios primarios y secundarios en varios centros educativos cacereños. Mis estudios universitarios los realicé en la Escuela de Magisterio y en la Facultad de Filosofía y Letras, de la Universidad de Extremadura. Actualmente ejerzo la docencia en el CEIP Bilingüe “Alba Plata”, como profesor de Inglés. Estoy casado y soy padre de dos hijos. Pertenezco a 4 cofradías penitenciales, a la de la Sagrada Cena y a la de la de la Virgen de la Montaña, de la que fui directivo durante 10 años, desde 1998 hasta 2008, desempeñando el cargo de Archivero. También formé parte de la comisión organizadora del Cincuentenario de la Cofradía de los Estudiantes. Pero mi mayor orgullo es haber nacido en una familia de cofrades, que, Dios mediante, lo seguirá siendo, pues mi mujer e hijos son también hermanos de varias cofradías cacereñas.
Cáceres en 8 días: ¿Por qué eres cofrade?
En principio, y como en la mayoría de los casos, por tradición familiar. Más tarde llega la fe, la devoción a diversas advocaciones, las adhesiones inquebrantables a las cofradías de mis antepasados o a las que ayudaste a fundar y hasta el amor a una ciudad, Cáceres, y a sus tradiciones.
C.8.D: ¿La Semana Santa tiene más de devoción o de afición? Y no vale decir que al 50%…
Como nuestra militancia cofrade se extiende a lo largo casi de toda nuestra vida, es algo que va evolucionando en las distintas etapas de la misma. En la infancia y adolescencia prima lo lúdico y querer imitar a nuestros mayores; por tanto estaría más cerca de una afición, de una celebración festiva. Con el paso de los años y la llegada de la etapa adulta, las devociones personales y la fe van ganado terreno y se convierten en la verdadera esencia de nuestra pertenencia a una cofradía y de la participación en sus cultos y procesiones.
C.8.D: Eres buen conocedor de la Semana Santa de otras ciudades, además de la cacereña. Dinos a tu juicio algún aspecto en que tengamos que aprender de otras ciudades, y algún aspecto en que otras ciudades deberían aprender de nosotros.
Conozco las Semanas Santas de Sevilla, Jerez de la Frontera, El Puerto de Santa María y Don Benito, Badajoz. De las dos primeras me llevaría para Cáceres la cultura cofrade de las personas que ven las procesiones, que son capaces de interpretar toda la simbología y enseres de un cortejo, desde la cruz de guía hasta la presidencia de eclesiástica. También envidio la importancia social y en los medios de comunicación, durante todo el año, de la Semana Santa en las tres ciudades andaluzas citadas y la forma que tienen de manifestar su fe, a veces muy recatada y otras muy efusiva, pero siempre poniendo el corazón y el alma. Y por último, me traería unos tramos de nazarenos de Don Benito, capuchones para nosotros, que en nuestra Semana Santa son una especie en peligro de extinción.
En cuanto lo que pueden aprender ellos de nosotros, pues no me considero ni autorizado ni lo suficientemente objetivo para decidirlo. Que vengan a ver nuestra Semana Santa y que saquen sus propias conclusiones.
C.8.D: Participaste en el reciente Rosario Magno bajo el paso de la Virgen del Rosario, a pesar de que no perteneces a la Hermandad de la Salud. ¿Cómo se te ocurre esta iniciativa y cómo fue la experiencia? ¿Encontraste algún impedimento?
Pues todo empezó, cuando me enteré de que iba a salir la virgen del Rosario, a la que llevo viendo desde niño en Santo Domingo, y me ilusionó mucho ser uno de los que tuviera el honor de sacarla por Cáceres. Como lo hacía la cofradía de la Salud, me puse en contacto con su Mayordomo, Luis Pedro Cámara Casares, que desde el primer momento me abrió las puertas de la cofradía de par en par, aun no siendo hermano. Acudí al primer ensayo con cierto reparo, porque aunque conocía, más o menos, a buena parte de la cuadrilla de costaleros, me temía que pudieran verme como a un extraño. Nada más lejos de la realidad, me acogieron como a uno más desde el primer momento. Es más, me ayudaron hasta en el más mínimo detalle, lo que yo agradecí sobre manera, dada mi inexperiencia en ese tipo de carga. En este punto debo citar al Hermano Mayor, Juan Luis González Bravo, que fue poco menos que mi Ángel de la Guarda. No debo olvidar a mis hermanos de cuadrilla, “los de abajo”, y al cuerpo de capataces. Gracias a todos y por todo. El día del Santo Rosario, tras 4 intensas sesiones de ensayos y el retranqueo, me parecía que llevaba al lado de ellos toda mi vida. La experiencia ha sido tan intensa y enriquecedora afectiva y espiritualmente, que, como no podía ser de otra forma, me daré de alta como hermano de la Cofradía en breve; aunque esta decisión más que mía es del Señor de la Salud, que puso a mi alcance todos los testimonios anteriores para que yo solo pudiera decir, humildemente, que sí.
C.8.D: ¿Se te ocurre alguna solución para el asunto de la Virgen del Rosario, o tendremos que esperar otros 83 años para verla en la calle?
Pues en buena parte dependería de la actitud de la comunidad franciscana “Santa María de los Ángeles” y del fraile que detente el cargo de Guardián en el momento en el que se planteara cualquier cambio. Verdaderamente, la imagen, por su historia y antigüedad, se merecería, al menos, que se le diera culto. Lo de sacarla en procesión es algo que deberían dilucidar las dos cofradías que tienen su sede en Santo Domingo. A mí me encantaría que procesionara anualmente en su festividad. En Semana Santa, me parece inviable, pues la cofradía de la Salud ya tiene encargada la talla de su advocación mariana, la Virgen de la Estrella, y, aunque la Señora del Rosario es preciosa, no la veo de dolorosa el Viernes Santo al lado del Cristo de los Estudiantes. Pero verla en procesión es el deseo de este cofrade, que la saque quien la saque estará muy cerca de Ella, porque seré hermano de ambas cofradías para aquellos entonces.

 

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Viendo que hasta mi madre utiliza Whatsapp a diario, no dejo de preguntarme cómo es posible que a nuestras cofradías les siga interesando más conocer cuál es nuestro domicilio, que por ejemplo nuestro email o nuestro número de móvil (para las comunicaciones).
La idea puede resultar grotesca en primera instancia, pero conviene adelantarse a los acontecimientos. Pongámonos en situación: tecnológicamente nuestras hermandades van unos cuantos años, o lustros en algún caso, por detrás del mundo real. Muchas han comenzado a construirse una paginagüeb a medida cuando el propio concepto de “web” ya está obsoleto y más del 25% de paginasgüeb del mundo en realidad se gestionan a través de WordPress. Otras se decidirán a usar las redes sociales cuando Facebook o Twitter hayan alcanzado picos de popularidad y sus usuarios hayan comenzando a desplazarse ya a otros medios. Sí, ya ha empezado a suceder. Y la mayoría continúa hablando de «nuevas tecnologías” refiriéndose a canales de comunicación que en algún caso llevan funcionando en España desde antes del DVD. Internet y el email, esas nuevas tecnologías… del siglo pasado.
¿Vosotros qué pensáis? ¿aceptaríais formar parte, pongamos por ejemplo, de un grupo de Whatsapp organizado por vuestra hermandad con el único propósito de recibir comunicaciones oficiales (eventos, citas, noticias…)? ¿Ha llegado el momento de actualizar los boletines de inscripción? 
Todo lo antedicho parte y confluye al mismo tiempo en dos preceptos sobre los que, creo, no estoy equivocado. Las vías que utilizan nuestras cofradías para llegar hasta nosotros, hasta los cofrades, son por lo general:
a) ineficaces.
b) muy caras.

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A raíz de una conversación en Twitter con algunos hermanos, surge esta reflexión que me gustaría trasladar aquí a la web para que pueda opinar más gente.
La cuestión viene del reconocimiento unánime a la labor de los músicos y bandas en general, que además en mi opinión -y creo que no soy el único- son un colectivo particularmente infravalorado e incomprendido en nuestra ciudad.
En estas venía un hermano a apostillar que ojalá todos los aspectos que forman la Semana Santa tuvieran el mismo trabajo y dedicación que las bandas (espero que me perdone si no he usado la frase literal, pero el sentido era ese). Y yo, por supuesto, no puedo estar más de acuerdo. 
Pero creo que en Cáceres no es viable. Pienso que no es un problema de que no se quiera, sino de que no se puede.
Se me ha venido a la cabeza el ejemplo de los hermanos de carga. Yo soy el primero que defiende, y seguirá defendiendo, la celebración de ensayos y reuniones de los hermanos y jefes de paso durante buena parte del año. Pero seamos francos… ¿seríamos capaces de sostener ese compromiso multiplicado por los cinco, seis, ocho o hasta más pasos que sacamos muchos hermanos en Semana Santa?
Creo que en Cáceres hemos sido capaces de construir y consolidar una Semana Santa enorme con relativamente escaso material humano. No somos mucha gente en proporción a la cantidad de cofradías, pasos y eventos que se celebran a lo largo del año. Y en algunos aspectos, quizá, debamos asumir la renuncia a determinados procesos ideales para ser capaces de sostener y continuar con esto hacia delante. Es el precio que hay que pagar.

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Las Cofradías de Sevilla. Historia, antropología, arte

Portada de Las Cofradías de Sevilla. Historia, antropología, arte.

Título: Las Cofradías de Sevilla. Historia, antropología, arte.
Autor: José Sánchez Herrero y varios autores.
Formato: 15×21.
Encuadernación: Tapa blanda.
Páginas: 204.
ISBN: 9788447205110
Editorial: Secretariado de publicaciones de la Universidad de Sevilla.
Año: 1999.

Sinopsis de Las Cofradías de Sevilla: Historia, Antropología, Arte:

Esta obra adscrita al ámbito universitario estudia las múltiples causas y motivaciones que determinan el nacimiento de la Semana Santa, los fines diversos que persigue (religiosos, políticos, sociales, económicos, benéficos, culturales y recreativos) así como la evolución de las cofradías y el origen de aquellas denominadas de pasión o penitencia. Las Cofradías de Sevilla. Historia, antropología, arte se encuentra ya por su tercera edición.

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Soy un gran fan de las novelas de novelas de Haruki Murakami. Posee una gran virtud en su narrativa, que es la capacidad de trasladar al lector a cualquier ambiente con precisión quirúrgica, sin abusar de descripciones ni circunloquios eternos que normalmente aburren y ralentizan la acción. Murakami es un gran economista del lenguaje y maneja con asombrosa soltura las frases cortas. No utiliza ni una palabra de más, y su prosa se revela sin embargo sorprendentemente viva. Es una cualidad a mi juicio dificilísima de imitar, y admiro el trabajo de sus correctores y traductores que son capaces de intervenir en sus textos sin alterar ni un ápice esta esencia tan particular del escritor nipón.

Si te estás preguntando qué tiene que ver esto con la Semana Santa, puedes obviar lo que viene a continuación y saltar directamente al párrafo siguiente.

Los ambientes a los que te traslada Murakami suelen ser sencillos y sosegados. En esa calma cuando parece que uno se siente mejor y encuentra la nitidez para pensar, por ejemplo, en escribir posts como este. Por eso me gustan sus novelas. Lo mismo que otros libros, otros géneros y otros autores me aportan otro tipo de sensaciones que también son necesarias en según qué momentos. El reto intelectual que te exige la obra densa y rizada de Neal Stephenson, el ritmo trepidante de un thriller o de una sencilla novela de misterio, el interés por aprender algo nuevo en obras divulgativas… la actividad lectora me mueve hacia diferentes estados de ánimo y me hace abrazar el sueño con disposición diversa.
La Semana Santa, al tratarse de un evento con periodicidad anual, tiene mucho que ver con los estados de ánimo y con el momento personal de cada uno. Desde fuera observamos que siempre se repiten los mismos desfiles, los mismos días y las mismas horas, a veces incluso las mismas rutinas. Pero del cofrade para adentro, la realidad es muy distinta. Todos guardamos recuerdos muy distintos de cada año en concreto, condicionados en gran medida por las circunstancias personales, familiares, laborales, físicas… que atravesáramos en cada fugaz tránsito de ocho jornadas, y que nos obligan a afrontar cada Semana Santa con una disposición mental diferente. 

Es muy complicado tratar de explicarle esto a alguien que no es cofrade pero… mi Semana Santa nunca podrá ser tu Semana Santa.

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Tontos de Capirote

Portada de Tontos de Capirote

Título: Tontos de capirote
Autor: Francisco Robles
Formato: 17×24
Encuadernación: Tapa blanda
Páginas: 192
ISBN: 978-8496210325
Editorial: Signatura Ediciones
Año: de la primera edición, 1997.

Sinopsis:

La reseña del editor reza así: «Análisis irónico de los tipos que pululan alrededor de la Semana Santa. A lo largo de este catálogo de maniáticos, semanasanteros, el lector podrá reconocer actitudes, gestos y comportamientos de muchas personas que viven a su alrededor».
A grandes rasgos, un compendio de nuestros personajinos cofrades en versión sevillana, con mucha más solera y precisión de palabra. La obra está prologada por Carlos Herrera, y va ya camino de su novena edición. El original de Tontos de Capirote data de 1997, aunque las versiones ulteriores cuentan con alguna que otra jugosa ampliación y están convenientemente actualizadas.
Comprar el libro: Tontos de Capirote
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Con motivo de la reciente celebración del Santo Rosario Magno, me ha sorprendido gratamente recibir una comunicación de una de las hermandades a las que pertenezco, en la que se nos invita y anima a participar -como cofrades- en dicho acto colaborando en las tareas organizativas, o incluso en los turnos de carga de cualquier paso de otra cofradía que lo pudiera necesitar.
Al poco tiempo me he llevado las manos a  la cabeza. Tiene que estar muy mal la cosa para que me llame la atención el hecho de que una cofradía anime expresamente a sus hermanos a colaborar con otras.
En nuestra Semana Santa cada vez me cuesta más reconocer un verdadero movimiento cofrade. Parece que estemos compuestos de una simple colección de cofradías con intereses y objetivos propios. Cuando estos intereses coinciden con los de otra, perfecto, pero cuando no pues cada una tira por su camino sin preocuparse por el resto. Cuando me relaciono con otros compañeros, en ocasiones no veo cofrades sino seguidores de una o de varias hermandades.
Quizá a veces confundamos el sentido de ser cofrade con la inevitable y sana circunstancia de que todos nos sintamos más o menos vinculados, por los motivos que sean, a una hermandad en particular. Una cosa no debe quitar a la otra, pero lo cierto es que así ocurre.
Creo que este es el principal problema que tiene nuestra Semana Santa hoy, en el año 2013. Hace treinta años esto no sucedía. Conozco a hermanos veteranos que añoran, con visible desencanto, este sentimiento de unión y de pertenencia a una celebración única (la Semana Santa) y no a una cofradía en concreto.
¿Es una percepción mía o hay alguien más que opine de esta manera? Manifiéstense, por favor.

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Teoría y Realidad de la Semana Santa

Portada de Teoría y realidad de la Semana Santa

Título: Teoría y Realidad de la Semana Santa
Autor: Antonio Núñez de Herrera
Formato: 17×24
Encuadernación: Tapa blanda
Páginas: 156
ISBN: 978-8496133662
Editorial: Espuela de plata
Año: de esta edición, 2006. Del original, 1934.

Sinopsis:

Esta es una obra celebérrima, referencia en la literatura cofrade, que vio la luz en 1934 y que fue mantenido oculto por el régimen durante casi medio siglo. 
Desde el punto de vista histórico, éste es probablemente el primer libro en el que se hace una «interpretación» de la Semana Santa como fenómeno no tanto religioso como sociológico. Para Antonio Núñez de Herrera, la Semana Santa sevillana está fuera del tiempo y es, a la vez, pura existencia. Hablar de la Semana Santa es para nuestro autor hablar de Sevilla, una ciudad sustraída también a lo temporal, de tan abstraída que está en su propio vivir. Antonio Núñez de Herrera, interpretando la Semana Santa interpreta a Sevilla, siguiendo la estela de lo iniciado por Manuel Chaves Nogales y José María Izquierdo. Esta edición, la cuarta en setenta años, está dedicada a la memoria de su prologuista, el escritor sevillano José Luis Ortiz de Lanzagorta, que tanto hizo por esta ciudad y por la literatura. Absolutamente imprescindible.
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El cartel de la Semana Santa de Málaga (1980-2008)

El cartel de la Semana Santa de Málaga (1980-2008)

Título: El cartel de la Semana Santa de Málaga (1980-2008)
Autor:  Francisca Torres Aguilar
Encuadernación: Tapa blanda
Páginas: 340
ISBN: 978-8497472647
Editorial: Servicio de Publicaciones e Intercambio Científico de la Universidad de Málaga
Año: 2009

Sinopsis:

El estudio del cartel de la Semana Santa que se presenta abarca más de dos décadas de un género avalado por la historia y la tradición, siendo hoy día un producto artístico dentro de la dinámica cultural y artística de la ciudad. Se realiza un estudio histórico-artístico, al que hemos añadido aspectos iconográficos que vienen a explicar los códigos visuales referidos a esta celebración. La vinculación del cartel con las firmas relevantes y renombradas del panorama malagueño, nos permite valorar la historia viva y palpitante de este género.

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Regla de la Santísima Cofradía de la Vera Cruz

Regla de la Cofradía de la Santísima Vera Cruz

Título: Regla de la Santísima Cofradía de la Vera Cruz
Autor: Hermandad de la Vera Cruz de Sevilla
Encuadernación: Tapa blanda
Páginas: 200
ISBN: 978-8489777613
Editorial: Fundación El Monte/Cajasol
Año: 1999

Sinopsis de Regla de la Cofradía de la Santísima Vera Cruz:

Libro de reglas de la Hermandad de la Vera Cruz de Sevilla, del siglo XVII. Una joya editada por la propia hermandad donde se recogen todas sus normas y reglas, con ilustraciones de la época. Desde cómo se debe realizar la estación de penitencia sin llamar la atención, hasta dónde deben vestirse los hermanos que viven lejos para salir con la cofradía.

Por su precio, por su acabado y por su alto valor histórico: apto tan solo para coleccionistas.

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Semana Santa en Sevilla. 100 fotografías que deberías conocer.

Semana Santa en Sevilla. 100 fotografías que deberías conocer.

Título: Semana Santa en Sevilla. 100 fotografías que deberías conocer.
Autor: Marcos Fernández, Elena Hormigo, Inmaculada Molina
Encuadernación: Tapa blanda
Páginas: 136
ISBN: 978-8497858397
Editorial: Lunwerg Editores
Año: 2012

Sinopsis de Semana Santa en Sevilla. 100 fotografías que deberías conocer

Semana Santa en Sevilla. 100 fotografías que deberías conocer es una obra que nos propone una selección de imágenes con una narración que facilita la lectura. Contemplarlas se convierte en un viaje por la historia y la evolución de esta fascinante manifestación. El objetivo del libro divulgar cientos de imágenes de gran belleza y fuerza documental que son custodiadas en decenas de archivos y centros especializados.

Los amantes de la fotografía histórica y artística van a disfrutar de lo lindo con esta pieza, cuyo material fue incluso objeto de exposición.

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La semana pasada el escritor y profesor cacereño Francisco Rodríguez Criado tuvo a bien publicar una reseña sobre No sus fieis de las horquillas en su web NarrativaBreve.com, lugar de referencia en la red para aficionados a la literatura, a la corrección de estilo y al mundo de los libros en general. Francisco dedica al libro una generosa mención de la que me siento muy honrado, primero por venir de quien viene y segundo porque es capaz de hablar sobre la obra con más claridad que yo mismo. Reproduzco aquí la reseña, pero recomiendo encarecidamente que visitéis NarrativaBreve.com.

Tengo para mí que la Semana Santa cacereña, pese a que goza hoy día de gran prestigio y aceptación popular, no tiene quien la escriba. O mejor dicho: no tenía. José María Ávila Román, a quien entrevisté en su momento con motivo de la publicación de Semana Santa de Cáceres. Los años perdidos (1970-1986), reincide en la temática y ofrece a sus lectores un nuevo libro, No sus fieis de las horquillas (UNO Editorial, 2013), que es -como indica el subtítulo- una “teoría inédita del hermano de carga cacereño”. Si en su primer libro presentaba, a modo de ensayo narrativo, los años oscuros de la Semana Santa de Cáceres (en esa época se temió incluso por su continuidad), en No sus fieis de las horquillas, libro más ambicioso, pone toda la carne en el asador para repasar al detalle la figura del hermano de carga cacereño. El libro -que he leído con mucho placer- mezcla la erudición con el humor y con el retrato costumbrista.

No exento de acidez pero tampoco de humanidad, No sus fieis de las horquillas es un libro escrito desde dentro, por unas manos llenas de callosidades. No en vano su autor es abnegado hermano de carga desde hace muchos años y conoce bien el paño. Tenéis toda la información sobre No sus fieis de las horquillas en el blog de José María Ávila Román Cáceres en ocho días o en el blog creado ad hoc para promocionar el libro, donde podéis leer un extracto o comprarlo.

Del mismo modo, quiero agradecer también la cortesía que han tenido otros compañeros cofrades como David Remedios en La Piedra Callada o Ángel Falero en No sos fieis de las horquillas

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Las cofradías de Sevilla en la II República


Las Cofradías de Sevilla en la II República

Título: Las cofradías de Sevilla en la II República
Autor: Juan Pedro Recio Lamata
Formato: 17×24
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
Páginas: 400
ISBN: 978-84-936907-4-8
Editorial: Abec Editores
Año: 2011

Sinopsis:

Las cofradías de Sevilla en la II República no es un libro sobre política, no es reivindicativo ni trata de posicionamientos ideológicos. Es principalmente una obra basada en la investigación, y por ello está elaborada sobre la base de datos objetivos.
Los principales contenidos que trata el libro se pueden resumir en los siguientes temas; antecedentes y contexto histórico de la II República, descripción de lo acontecido en las distintas Semanas Santas durante los años de la República, las ocultaciones de las imágenes y las medidas de seguridad que se adoptaron por las Cofradías, nacimiento de la Federación de Hermandades, motivos por los que las Hermandades adoptaron algunos años la decisión de no hacer estación de penitencia, las pérdidas que se produjeron tras los saqueos e incendios de julio de 1936, y se incluyen además por su trascendencia, algunos capítulos dedicados expresamente a algunas Hermandades, como a la de los Negritos, los Estudiantes, la Hiniesta, y la Estrella.
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Hace algunas semanas se me ocurrió abrir una nueva sección en la web para cubrir un espacio que yo personalmente siempre he echado en falta en la red: un lugar donde encontrar relacionados y comentados libros de Semana Santa o libros sobre cofradías, de una manera mínimamente objetiva y accesible. Sucede que cuando uno quiere buscar algo tiene que bucear entre las webs de las propias editoriales (con lo cual solo accedes a unas pocas obras y tienes que ir saltando de página en página) o tiendas especializadas donde puedes adquirir muchos libros pero no siempre leer una reseña o información sobre los mismos.
Para comprar online o encontrar información acerca de una obra concreta, este procedimiento puede ser válido. Pero si uno quiere simplemente conocer libros nuevos o saber si hay alguna otra obra de temática cofrade que le pueda interesar, al modo en que escrutamos el escaparate de una tienda en busca de algún producto atractivo, el paseo por la red puede ser interminable y frustrante.

De este modo, sin prisa pero sin pausa, voy a ir recopilando en una lista cualquier libro sobre Semana Santa o de temática cofrade que me parezca interesante. Cada libro tendrá su correspondiente entrada. En cualquier caso las novedades y actualizaciones las iré poniendo en Twitter. Aquellos libros que haya leído los comentaré personalmente, y sobre los que no haya leído buscaré la reseña oficial del editor o la información básica disponible en la red para componer una imagen certera del producto. Todos irán acompañados de su correspondiente enlace de compra centralizado en Amazon. Los motivos de usar los enlaces de Amazon son dos:

1) Es el único lugar donde poder encontrar centralizados todos o la mayoría de libros de esta temática (y temáticas adyacentes).
2) Si alguien compra algún libro a través de Amazon le va a costar lo mismo o menos que en cualquier otra tienda, pero a mí me ayudará ya que Amazon me pagará una comisión por la venta.

Por supuesto no solo acepto sugerencias o comentarios sobre los libros, sino que sería deseable que esta sección la fuéramos construyendo piedra a piedra entre todos. La única condición es que toda obra debe ir acompañada de reseña o información suficiente, y de un enlace para poder comprarlo online en donde sea.
El enlace de la sección hace algún tiempo que está en el menú lateral de la web: 

Confío en que sea útil.

Estos son los títulos recopilados de inicio. Iremos añadiendo más sin prisa pero sin pausa.

· 70 anécdotas de costaleros y capataces (Francisco Javier García)
· ¿Locos del costal? (Rafael Moreno y Moisés Ríos)
· El hombre que esculpió a Dios (Fernando Carrasco)
· La Gubia del Alumbrado (Fernando de Artacho)
· Las cofradías de Sevilla: Historia, Antropología, Arte. (José Sánchez Herrero)
· No sus fieis de las horquillas (José María Ávila)
· Semana Santa de Cáceres: los años perdidos (1970-1986) (José María Ávila)
· Semana Santa de Sevilla. Teorías y Realidades (Manuel Jesús Roldán y Antonio Sánchez)
· Semana Santa en Sevilla (Federico Gutiérrez)
· Teoría Y Realidad De La Semana Santa (Antonio Núñez de Herrera)
· Un Viejo Puñal Cofrade (José Luis Garrido Bustamante)
· Venga de Frente (Juan María Gallardo Espinosa)
· Viñetas cofrades 2 : historias y leyendas de la Semana Santa de Sevilla

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Estimados amigos, tras la obligada espera veraniega me complace informaros de la publicación del libro No sus fieis de las horquillas, a través de UNO Editorial.
No sus fieis de las horquillas. Teoría inédita del hermano de carga cacereño.
No sus fiéis de las horquillas es un ensayo que versa sobre la figura del hermano de carga y los vericuetos propios de la actividad de cargar pasos en la ciudad de Cáceres. En él se cuenta todo lo que sabemos acerca de este oficio, y parte de lo que no sabíamos hasta la fecha. El libro lleva mi firma, pero su contenido se articula a través de cientos de testimonios y páginas de información recopilada directamente de los protagonistas de esta historia: los hermanos de carga. Han sido varias decenas los hermanos de carga y jefes de paso cacereños que han permitido con su generosidad que este libro viera la luz. Algunos a cara descubierta, y otros con el particular y respetable verduguillo que confiere la petición de anonimato voluntario. Son pocos aquellos de los que no he recibido respuesta alguna, bien por falta de tiempo o bien porque no supe contactar con ellos de la forma correcta. Absolutamente nadie me ha respondido con una negativa o ha renunciado a responder acerca de ninguna cuestión, por espinosa que fuese. Aprovecho para mostrar públicamente los agradecimientos a quien corresponda.
Considero que este noble oficio de la carga al que muchos nos sentimos estrechamente vinculados -con independencia de nuestra actividad cofrade- hace tiempo que venía siendo acreedor de una obra donde se le tratara con el cariño, pero también con todo el rigor que merece.
Donde se exponga, sin ambages, todo aquello que los hermanos de carga pensamos y opinamos sobre lo que atañe a nuestra labor.
Donde se encuentren respuestas a preguntas que ni siquiera los propios cofrades somos capaces de responder con clarividencia. ¿Por qué hacemos lo que hacemos? ¿Qué sentimos? ¿Qué nos gusta? ¿Qué nos molesta? ¿Qué pensamos de nuestro propio oficio?
Donde se opine pero también se divulgue, se analice y se teorice sobre una actividad que un servidor tiene por profunda, pero que por múltiples motivos nunca ha sido objeto de la literatura, acaso invisible a las musas cofrades ya de por sí tenientes del vicio de la pereza.
La idea preliminar era ambiciosa. En ocasiones, de lo que uno tiene en la cabeza antes de ponerse a juntar letras a lo que posteriormente puede leerse sobre el papel dista no ya un mundo sino galaxias enteras. En este caso me encuentro sinceramente satisfecho con el resultado, y muy en especial con la respuesta y la acogida que me han prestado todos los cofrades entrevistados/acosados por mi parte. Esta no es una historia que pueda contar uno mismo, en modo alguno: mi modesta experiencia bajo los varales es tan solo un punto de vista más dentro del extenso crisol que presentamos en No sus fieis de la horquillas. Desde el principio tuve claro que gran parte del valor de la obra, si no todo, residiría en las aportaciones que se consiguieran recabar de todo el colectivo cargador cacereño. Ese primer objetivo creo que se ha cumplido con creces, y confío en que los lectores lo apreciarán de la misma forma.La obra consta en total de 336 páginas repartidas entre 32 capítulos y tres apéndices. Podéis ojear un extracto para que os hagáis una idea del contenido: Leer un extracto del libro así como ver el vídeo promocional:

Para adquirir el libro solo hay que solicitarlo por email a través del formulario de contacto.

 

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La reflexión que voy a hacer a continuación es puramente casera y no tiene ninguna base científica, de hecho se me ha ocurrido esta mañana mientras terminaba el desayuno.
Debido a mi reciente paternidad, de unos meses a esta parte vengo experimentando un curioso fenómeno que me apetece compartir hoy aquí. Tengo la suerte de contar con bastantes conocidos, diría que algunos incluso amigos, que pertenecen a círculos cofrades muy diversos. En verdad me considero un privilegiado por ello. La cuestión es que, tras acreditarse como conocedores de la feliz noticia, mis amigos/conocidos cofrades saltan al momento con la cuestión de cuándo voy a apuntar a mi hija a la cofradía. «La cofradía»  aquí pueden ser cinco o seis diferentes, según cada caso.
La respuesta es que no, no la voy a apuntar a ninguna cofradía. Y según he observado, esta es una decisión que genera sorpresa o trazos de incomodidad en esos interlocutores que, con toda su buena intención, me habían hecho el comentario o la pregunta retórica dando por hecho que la respuesta era obvia y afirmativa. Ni mucho menos es algo que me moleste; más bien al contrario, como padre y como cofrade lo considero un halago. Pero sí me está resultando llamativo, por momentos hasta divertido, el proceso de inercia bajo el cual si tienes una mínima trayectoria como cofrade se infiere que tu descendencia pasará automáticamente a engrosar las listas de inscritos desde el primer día de su nacimiento. Este fenómeno sí me interesa diseccionarlo y compartirlo en este espacio, por ver si llegamos a alguna conclusión y por conocer también la opinión de otros.
A mí las cuestiones de Semana Santa me parecen algo muy serio. Tan serio que de vez en cuando conviene tomárselo un poco a la ligera, por aquello de oxigenar el entorno y de conservar una mentalidad lúcida y sana en el largo plazo. No creo que a un niño/a de pocos años le sirva de mucho estar apuntado a una cofradía. Personalmente a mí tampoco me aporta mucho el saber que mi hija, de escasos meses o años, está apuntada en ningún sitio. Y no me encuentro en absoluto cómodo con la responsabilidad de apuntar a nadie a una hermandad penitencial sin tener su permiso. Imagino que esto también tendrá mucho que ver con la experiencia personal y con el particular concepto que cada uno posea acerca de la Semana Santa. Incluso, en mi caso, con una obstinada reticencia a seguir los métodos y costumbres establecidas. Pero creo sinceramente que la esencia de las cosas hay que buscarla en otra parte. 
Sí estoy convencido, tanto mi experiencia como la estadística así lo demuestran, de que la raíz cofrade penetra más hondo en la tierra cuantas más vivencias se acumulen en torno a ella. Tanto mejor si las vivencias comienzan desde pequeños. Aquí, en las vivencias, es donde yo como padre quiero y debo poner el acento una vez que la muchacha tenga la edad suficiente para que sus recuerdos puedan aferrarse a su memoria en vez de huir evaporados. Tampoco me tengo precisamente por buen cofrade, así que intentaré que ella no siga mi ejemplo más allá de lo estrictamente necesario. Sí procuraré mostrarle el camino y que en el futuro conozca en profundidad de qué va realmente esta historia, qué significa y por qué algunos seguimos tan dentro de ella. Y en esas, espero, tendrá al cabo de unos años la libertad e información suficientes para decidir objetivamente si le gusta o no le gusta. Si quiere continuar con alguna tradición, o no. Si ponerte una túnica significa algo para ella o no le despierta nada en su interior. Para nada de lo antedicho necesita estar apuntada a ninguna lista desde antes de tener conciencia. Sí precisará, en cambio, de haber vivido situaciones, estado en sitios, conocido a personas y comprobado en primera persona cómo se gestionan las relaciones humanas y los conflictos dentro de un entorno cofrade. He aquí la esencia.
Las listas de hermanos están compuestas por muchas personas. Algunas son cofrades, y otras solo son números en una celda o filas de una hoja de cálculo. Mi hija, de estar alguna vez en esas listas, entrará seguro dentro del primer grupo.
Puede argumentarse que lo que expongo no está reñido con el hecho de que un infante sea inscrito más temprano o más tarde a una cofradía. Puede ser. Pero como todo, también depende de cómo se mire. Yo personalmente le otorgo gran valor simbólico a que sea uno mismo quien decida entrar a formar parte de una institución de esta índole, que rellene el boletín de su puño y letra -acaso aún torpe e inconsistente- y pague la cuota anual con las monedas que tenga en su hucha -que a fin de cuentas saldrán igualmente de mi bolsillo-. Pero muchos cofrades opinarán de forma distinta, y a mí me parecerá una postura igualmente válida.

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Quiero compartir hoy una entrevista que encontré en el foro de PatrimonioMusical.com (portal que aprovecho también para recomendar a todos los interesados en las lides musicales) al músico y compositor Nicolás Barbero. 
La entrevista no es actual, tiene ya algunos años, pero para mí es más que vigente y a buen seguro no deja indiferente a nadie. Yo no soy objetivo, pues me declaro ferviente admirador de su música, pero suscribo una por una todas las opiniones vertidas en este cuestionario. Recomiendo leerlo y reflexionar. Sus respuestas, como sus composiciones, no son siempre fáciles de digerir en primera instancia.

Enlace original: Entrevista a Nicolás Barbero Rivas

Nicolás Barbero Rivas: 
“Hoy día muchos juegan a componer”
Hace un alto en su ‘maratoniana’ jornada de preparación de cara a las próximas oposiciones al conservatorio para recibirnos. Ante su piano, fiel compañero a lo largo de cerca de 20 años de carrera, habla acerca de su visión del mundo cofrade, y especialmente de su música, a la que lleva vinculada desde los 15 años. Aplaudidas piezas como ‘Reo de Muerte’, ‘Sangre en tus clavos’ o ‘Lloras en tu Soledad’ forman parte de su particular catálogo, que pretende ser distinto al del resto. Es Nicolás Miguel Barbero Rivas, el más joven autor consagrado de música cofrade en nuestra ciudad y quien cierra esta sección. Palabras directas y sinceras sobre el mundo musical de las cofradías de la actualidad que, a buen seguro, como su música, no van a dejar indiferente a nadie.

¿Qué tienen tus marchas que no tienen las de otros compositores?
Conocimientos musicales, fruto de una buena preparación. No me considero bueno, pero por ello me preocupo por mejorar y prepararme, ya que en mi opinión, la composición es algo muy serio, y no puedo hacer como otros muchos hoy día, que juegan a componer.
¿Están dando los compositores de hoy día todo su potencial a la hora de trabajar?
Sí, en muchos casos, y se pueden contar con los dedos de las manos. El problema es que mucha gente se basa en trabajar sólo ante el ordenador, y eso no lo es todo.
En tu opinión, ¿qué habría que hacer?
Trabajar más en la base musical, no ya con armonía, sino con lo fundamental y lo primero, el lenguaje musical, el solfeo, que es lo básico y parece que a veces ni tan siquiera se sabe.
¿Cuál es tu fuente de inspiración más recurrente?
Ninguna. La inspiración es necesaria hasta cierto punto. Cuando hay preparación musical, la inspiración queda relegada a un segundo plano. Ya lo he dicho, no soy bueno ni un genio ni nada por el estilo, pero por necesidad, una vez tuve que hacer una marcha en media hora. Gracias a mi formación, pude hacerlo.
¿Ni siquiera tomando como base los clásicos de la música cofrade?
Me gustan mucho los clásicos, son nuestra tradición y hay grandes obras, pero desde el punto de vista artístico, y esto es un arte, debemos evolucionar. Tenemos que dar muestra de que ese arte está vivo y evoluciona, dejando cada época su sello y su estilo.
¿Qué proceso sigues a la hora de componer?
Básicamente compongo con el piano, y cuando no puedo hacerlo porque no lo tengo delante, pues de cabeza, mentalmente, siempre con mi papel pautado, mi lápiz y una goma de borrar. Después, cuando está todo hecho, utilizo el ordenador para pasar a limpio la marcha y presentársela a la banda.
Tus marchas, ¿son exigentes tanto para interpretar como para escuchar?
Sí, tanto para interpretar como para escuchar. Siempre que la gente escucha una marcha mía, suele decir “que cosa más rara”, pero al tiempo, le termina gustando, y parece que mucho. Cosa parecida ocurre con las bandas que las interpretan, que siempre dicen que son muy difíciles. Pues eso tiene una solución fácil: estudiar. Yo cuando estaba en el conservatorio no podía decirle a una profesora que tal o cual obra era muy difícil de interpretar. Si no salía, pues a estudiar más. La Semana Santa se creó como catequesis pública, para adoctrinar, y la música, como parte de ella, debe ayudar a ello, y es algo muy serio y por ello el compositor debe tener acogido un compromiso.
¿Cuál es ese compromiso?
Que con nuestra música debemos acercar a la gente más a Dios, no sólo a una imagen de una Virgen o a un paso de Misterio concretos. Esa es mi forma de pensar. Creo que debemos componer marchas más espirituales, que ayuden a ello.
Entonces, ¿qué es lo que quieres transmitir en tus marchas?
Quiero reflejar la ‘banda sonora’ de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor. Con respeto al resto de compositores y a quien no piense así, creo que esto es lo que debemos de hacer, nuestra obligación, como complemento a esa catequesis pública que es la Semana Santa.
En tu opinión, ¿cuáles son los males que acechan a la música cofrade?
Primero, que no entiendo como un compositor puede hacer tantas marchas en un año. Abunda la cantidad pero no la calidad. Parece que estamos para rellenar discos, y no olvidemos que ese no es nuestro fin, sino el de interpretar nuestra música a Dios. Otro, que nos estamos quedando estancados en la composición. No podemos pensar que todo está hecho. Tenemos que dejar constancia de nuestra época en nuestra obra. Ahí creo que el problema reside en que la gente no es que no tenga conocimientos para crear, sino que no quiere aprenderlos. Por último, decir que hay muchas bandas que optan, en vez de pedirte tus marchas, por sacarlas de oído de tus discos, significando un detrimento en la calidad de tu trabajo, ya que ellos después le ponen tu nombre a una cosa que no es verdaderamente lo que tu escribiste.
¿Se ha convertido este mundo en un negocio?
Sí, ¿acaso no lo es hoy el de la imaginería, la orfebrería o los bordados? La música es otro arte más, aunque está infravalorado, siendo nosotros los mayores culpables de que pase eso. De todas formas, yo no pretendo vivir de esto.

¿A qué le debes ser hoy día compositor de marchas procesionales?
A que cuando era estudiante de piano, con unos 15 años, quería hacerle una marcha a mi Cristo de la Borriquita de Dos Hermanas. Curiosamente, por circunstancias ajenas a mí, nunca se ha llegado a tocar dicha marcha, aunque está hecha desde hace años, y creo, que tampoco se tocará en mucho tiempo.

¿Y a quién le debes que hoy día seas compositor?
En mis inicios tuve el ánimo y el apoyo de José María Blanco y José Manuel Mena. Ya mi forma de componer y mi estilo, lo desarrollé por mí mismo.
Hoy día trabajas mucho con la Agrupación Musical La Pasión de Linares, a la cual muchos consideran la mejor de Andalucía, ¿a qué se debe esa relación especial?
A que ellos fueron los que realmente confiaron en mí en todo momento. Allí, aparte de una vinculación musical especial, tengo muchos buenos amigos. Todo lo que compongo que considero de mayor calidad y complejidad, se lo doy a ellos, porque responden sin problemas. Son buenos y trabajan duro, y además, no se dejan deslumbrar por Sevilla.
¿Es Sevilla un escaparate musical deseado por ti?
No, gracias a Dios. Por las circunstancias que sean, ni a mi ni a muchos creo que nos haga falta. Lo que se crea en Sevilla hoy día, musicalmente hablando, deja mucho que desear. Por ejemplo, las Tres Caídas de Triana o la agrupación de la Encarnación me han pedido marchas, pero no me siento identificado con su trabajo y su forma de trabajar, y les he dicho que no. En Sevilla, en cuanto a música cofrade, hoy día no está lo mejor. Hay muchas buenas semanas santas fuera y no las conocemos, y por lo que he podido vivir, tienen cosas muy buenas.
¿Qué está por venir en el mundo musical cofrade?
Sinceramente, no lo sé.
¿Qué quisieras que viniera?
Que se deje al margen ese estilo flamenco de ornamentación innecesaria. Le pido también a la gente que no se cierren meramente a lo material, y que abran más los ojos hacia el trasfondo de aquello hacia lo que componen. Espero una evolución, al igual que en otros aspectos de la Semana Santa, hacia algo más espiritual y religioso, que desgraciadamente, parece a veces que se ha perdido.
¿Qué te queda por hacer?
Como en la música de la Semana Santa no está todo por hacer, pues siempre queda algo pendiente. No tengo ningún objetivo concreto en la actualidad.
¿Qué le dirías a todos aquellos jóvenes que quieren adentrarse en este mundo de la composición musical cofrade?
Pues que tienen mi apoyo por completo, y que si alguien quiere acudir a mí para consultarme o para que le ayude, que lo haga. También les digo que deben ser conscientes de su preparación, y que todo es mucho más fácil con una buena formación musical. Aprovecharía igualmente para decirles que es muy importante una buena formación cristiana, ya que si su fin es componer piezas dedicadas a Dios y no creen en él, pues creo que no son honestos consigo mismos ni con el resto.

¿Algo más para despedirte?
Pues que esta es mi modesta opinión, y que no pretendo ofender a nadie. Si lo he hecho, pido perdón. No pretendo hacer crítica gratuita ni malsana, sino comentar los aspectos que, reitero, en mi modesta opinión, debemos entre todos mejorar sobre algo que a todos nos duele mucho: la Semana Santa.
PERFIL:
Lugar y fecha de nacimiento: Dos Hermanas, 28 de enero de 1979
Marchas compuestas: 1 para cornetas y tambores, 1 para banda de música y aproximadamente unas 10 para agrupación musical.
Marcha propia favorita: No tengo ninguna favorita, aunque si destacaría, tal vez por su contenido musical, la de ‘Señor de San Basilio’, compuesta para la Redención de Córdoba.
Marcha favorita de otro autor: Diría una de cada género; ‘Dios padre, Dios del Amor’ de Francisco Javier González Ríos en cornetas y tambores; ‘Soleá dame la mano’, de Font de Anta para banda de música y ‘Reina de los Ángeles’ de ‘El Canario’ para agrupación.
Momento de la Semana Santa nazarena que te inspire: Me quedo con las vísperas. Me encanta asistir a un Vía Crucis o actos así, y sin lugar a dudas, como momento más especial, el Domingo de Ramos por la mañana, la Función de Palmas, me encanta. 
Enlace original: Entrevista a Nicolás Barbero Rivas en el foro de PatrimonioMusical.com