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Cofradía del Cristo del Amor. Procesión del Señor de las Penas – Estudio histórico de itinerarios

El desfile del Señor de la Penas ha sufrido muy diversas variaciones en su recorrido, pese a ser relativamente reciente dentro de nuestra Semana Santa. El desfile se celebra desde el Domingo de Ramos de 2001.

La salida en pleno corazón de la Ciudad Monumental, la vistosa subida por la Cuesta de la Compañía y la bajada por los adarves confieren al desfile una lucidez y una intimidad muy apropiadas para la hora en la que discurre. La procesión sale bastante tarde (21:00 horas) para evitar cruces con la procesión de la Virgen de la Misericordia de la cofradía del Nazareno. Esta es además la segunda ocasión que en la Semana Santa de Cáceres un cortejo procesional sube desde la Plaza de San Jorge hasta la Plaza de San Pablo por Cuesta de la Compañía.

Itinerario 2001-2005:

Santa María, Plaza de San Jorge, Cuesta de la Compañía, Plazuela de San Pablo, Plaza de San Mateo, Ancha, Puerta de Mérida, Adarves, Arco de la Estrella, Plaza Mayor, General Ezponda, Plaza de la Concepción, Zurbarán, San José, Berrocala, Eulogio Blasco.
A partir del año 2006 la cofradía modifica levemente su recorrido de regreso, y discurre por las calles de Barrio Nuevo y Barrio de Luna en lugar de subir por Zurbarán. El resto del itinerario queda igual:

Itinerario 2006-2008:

Santa María, Plaza de San Jorge, Cuesta de la Compañía, Plazuela de San Pablo, Plaza de San Mateo, Ancha, Puerta de Mérida, Adarves, Arco de la Estrella, Plaza Mayor, General Ezponda, Plaza de la Concepción, Barrio Nuevo, Barrio de Luna, San José, Berrocala, Eulogio Blasco.
Señor de las Penas por el adarve.
Foto: Alberto Mateos Medina (CaminodeEmaus.net)

En 2009 llega una variación de mayor calado. La cofradía suprime el dificultoso paso por la Plaza de San Jorge y Cuesta de la Compañía, lleno de escaleras hacia arriba. Opta por subir los adarves y salir hacia el centro por la Plaza de la Santa Clara, Hornos y Gallegos, un eje que la cofradía todavía no había conocido hasta esa fecha. Para no alargar excesivamente el recorrido, el desfile no llega hasta la Plaza Mayor sino que discurre directamente por la calle de Moret hacia su barrio.


Itinerario 2009-2010:
Santa María, Arco de la Estrella, Adarves, Plaza de Santa Clara, Hornos, Gallegos, San Juan, Pintores, Moret, Plaza de la Concepción, Barrio Nuevo, Barrio de Luna, San José, Berrocala, Eulogio Blasco.

A partir del año 2011 y ya con plenas garantías de poder salir desde su capilla, la cofradía traslada el desfile íntegramente al barrio y por tanto confecciona un nuevo recorrido. Introduce como novedad la calle de Valdés, y el acceso a la Plaza Mayor lo realiza por la parte de abajo: Sancti Spíritu y Plaza del Duque. El regreso no difiere mucho del que hacía en sus primeros años, por General Ezponda y Plaza de la Concepción hasta su barrio.

Itinerario 2011-2012:
Santa Gertrudis, Barrio Nuevo, Valdés, Santo Domingo, Ríos Verdes, Sancti Spiritu, Plaza del Duque, Gabriel y Galán, Plaza Mayor, General Ezponda, Plaza de la Concepción, Zurbarán, San José, Santa Gertrudis.

Dos años más tarde, un nuevo cambio: se suprime la calle de Valdés y se continúa por Barrio Nuevo hasta la Plaza de la Concepción, un camino más cómodo y de similar longitud para llegar hasta Santo Domingo.


Itinerario 2013-2014:
Santa Gertrudis, Barrio Nuevo, Plaza de la Concepción, Santo Domingo, Ríos Verdes, Sancti Spiritu, Plaza del Duque, Gabriel y Galán, Plaza Mayor, General Ezponda, Plaza de la Concepción, Zurbarán, San José, Santa Gertrudis.

 

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Procesión del Cristo del Amor – Estudio histórico de itinerarios.

La cofradía del Amor presenta tradicionalmente recorridos novedosos e interesantes por cuanto su sede está situada en una zona poco transitada en la Semana Santa, como es la calle de Santa Gertrudis y los aledaños de la parroquia de San José.
En su primera estación de penitencia en 1990 la cofradía del Cristo del Amor sale a las 17:30 horas de la tarde del Domingo de Ramos. Solo procesionaba el paso del crucificado y desde el principio mostraron su intención de recorrer completa la parte antigua aunque el barrio les pillaba algo lejano. La longitud total de este recorrido era aproximadamente de 2700 metros.
Itinerario 1990:
Santa Gertrudis, San José, Plaza del Obispo Galarza, Parras, San Pedro, San Juan, Plaza del Doctor Durán, Sergio Sánchez, Pizarro, Soledad, Santa Clara, Puerta de Mérida, Adarves, Arco de la Estrella, Plaza Mayor, General Ezponda, Barrio Nuevo, Barrio de Luna, San José, Santa Gertrudis.
En 1991 la cofradía decide cambiar su itinerario y acortar la llegada al centro. En lugar de bajar toda la calle Parras y después volver a subir por San Pedro, se optó por bajar directamente por Zurbarán, Plaza de la Concepción y calle Moret. El recorrido clásico por la ciudad monumental (San Juan, Pizarro, Santa Clara, adarves, Plaza Mayor) se mantuvo intacto, pero a su regreso la cofradía introdujo un breve rodeo para estar más tiempo en las calles de su barrio. En vez de recogerse directamente en Santa Gertrudis discurrieron por la calle de Martín Cerezo hasta la avenida de Hernán Cortés, para después girar a la derecha por la calle del Padre Bayle y entrar en Santa Gertrudis por la parte de abajo.
Itinerario 1991:
Santa Gertrudis, San José, Zurbarán, Plaza de la Concepción, Moret, Pintores, San Juan, Plaza del Doctor Durán, Sergio Sánchez, Pizarro, Soledad, Santa Clara, Puerta de Mérida, Adarves, Arco de la Estrella, Plaza Mayor, General Ezponda, Barrio Nuevo, Barrio de Luna, San José, Martín Cerezo, Carretera del Casar (Hernán Cortés), Plaza de Toros, Padre Bayle, Santa Gertrudis.
El experimento no se volvió a repetir y en los dos años siguientes se retoma el itinerario original por la calle Parras y San Pedro, sin vueltas por su barrio que no hacían sino retrasar la ya de por sí tardía hora de recogida del cortejo.
Itinerario 1992-1993:
Santa Gertrudis, San José, Plaza del Obispo Galarza, Parras, San Pedro, San Juan, Plaza del Doctor Durán, Sergio Sánchez, Pizarro, Soledad, Santa Clara, Puerta de Mérida, Adarves, Arco de la Estrella, Plaza Mayor, General Ezponda, Barrio Nuevo, Barrio de Luna, San José, Santa Gertrudis.
paso del Cristo del Amor de Cáceres en la calle Parras hacia San Pedro, año 1992
Domingo de Ramos de 1992. Cristo del Amor en la curva de la calle Parras.
La cofradía transforma por completo su recorrido cuando en el año 1994 comienza a procesionar un segundo paso: Nuestra Señora de la Caridad. Esta imagen no podía salir del templo de Santa Gertrudis, cuya puerta era diminuta, de modo que lo hacía desde la parroquia de San José. Recorría en procesión las calles de Eulogio Blasco y Berrocala para bajar hasta la confluencia con la calle Martín Cerezo/San José y unirse allí al cortejo del Cristo con la Cruz de Guía, que salía media hora más tarde desde Santa Gertrudis. Además se traslada el desfile a la tarde del Jueves Santo.
El recorrido escogido se mantuvo intacto durante muchos años, y ya en la época más reciente ha sufrido algunas variaciones pero de escasa importancia. Es el siguiente:
Itinerario 1994-2005:
Eulogio Blasco (Salida de Ntra Sra. de la Caridad), Berrocala, Santa Gertrudis (Salida del Stmo. Cristo del Amor), San José, Plaza del Obispo Galarza, Parras, San Pedro, Plaza de San Juan, Gran Vía, Plaza Mayor, Pintores, Moret, Plaza de la Concepción, Zurbarán, San José, Berrocala, Eulogio Blasco.
 
Como vemos, lo más reseñable es que se renuncia a entrar en la ciudad monumental. El itinerario anterior era excesivamente largo, y además el cambio de día obliga a la hermandad del Amor a coordinarse con la Vera Cruz, que discurre también por el centro de Cáceres a la misma hora. Con el ánimo de alargar en lo posible la estancia de la cofradía por el centro, el regreso desde la Plaza Mayor se produce por la calle de Pintores, Moret y Plaza de la Concepción. Desde este punto, el trayecto hacia la sede de la cofradía en la calle Santa Gertrudis es prácticamente una línea recta por las calles de Zurbarán y San José. Al igual que ocurre en la salida, el cortejo debe continuar unos metros más hacia la parroquia de San José, ya que no puede recogerse en la ermita de Santa Gertrudis por las escasas dimensiones de la puerta de la misma.
 
En el año 2006 la cofradía recorta nuevamente el recorrido. En esta ocasión opta por regresar desde la Plaza Mayor directamente hacia la Plaza de la Concepción por la calle General Ezponda, como hacía en sus primeros años cuando venía de los adarves. Se evita el rodeo por Pintores y Moret que incluía además un innecesario giro de 180º en el trayecto. Por esta vía se llega a la parte derecha de la Plaza de la Concepción, de modo que el trayecto natural es continuar por la calle de Barrio Nuevo en lugar de subir por Zurbarán (lo que obligaría al cortejo a realizar dos giros de 180º prácticamente consecutivos en la parte alta de la Plaza de la Concepción). El itinerario resultante queda como sigue:
 
Itinerario 2006-2007: 
Eulogio Blasco (Salida de Ntra Sra. de la Caridad), Berrocala, Santa Gertrudis (Salida del Stmo. Cristo del Amor), San José, Plaza del Obispo Galarza, Parras, San Pedro, Plaza de San Juan, Gran Vía, Plaza Mayor, General Ezponda, Plaza de la Concepción, Barrio Nuevo, Barrio de Luna, San José, Berrocala, Eulogio Blasco.
 
Dos años más tarde, en 2008. Concluyen por fin las obras en la ermita de Santa Gertrudis solucionando uno de los grandes problemas de la corporación: la puerta de la ermita amplía notablemente sus dimensiones y permite salir desde dentro de ella a los dos pasos completos. Esto implica suprimir la salida de la Virgen de la Caridad desde la parroquia de San José, y por tanto el trayecto por las calles de Eulogio Blasco y Berrocala que tenía que realizar parte del cortejo. El resto del itinerario se mantiene sin cambios:
Itinerario 2008-2009: 
Santa Gertrudis, San José, Plaza del Obispo Galarza, Parras, San Pedro, Plaza de San Juan, Gran Vía, Plaza Mayor, General Ezponda, Plaza de la Concepción, Barrio Nuevo, Barrio de Luna, Santa Gertrudis.
Puerta de la ermita de Santa Gertrudis antes de la remodelación.
Foto de pasos-palios.blogspot.com
Ermita de Santa Gertrudis, Cáceres
Puerta de la ermita de Santa Gertrudis después de la remodelación. 
Foto de www.caminodeemaus.net
 
En el año 2010, y por culpa de las obras de remodelación en la Plaza Mayor, la hermandad evita el paso por allí y desde San Juan baja directamente por Pintores y Moret hasta la Plaza de la Concepción. Esto supone un nuevo recorte en la longitud del itinerario, que se mantendría varios años:
Itinerario 2010-2012: 
Santa Gertrudis, San José, Plaza del Obispo Galarza, Parras, San Pedro, Plaza de San Juan, Pintores, Moret, Plaza de la Concepción, Barrio Nuevo, Barrio de Luna, Santa Gertrudis.
En 2013 se retorna al itinerario anterior que atraviesa la Plaza Mayor desde la Gran Vía hasta la calle del General Ezponda:
Itinerario 2013: 
Santa Gertrudis, San José, Plaza del Obispo Galarza, Parras, San Pedro, Plaza de San Juan, Gran Vía, Plaza Mayor, General Ezponda, Plaza de la Concepción, Barrio Nuevo, Barrio de Luna, Santa Gertrudis.

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50 – Bienvenidos a abril

Todo vino de repente. La noche nos arrinconaba amenazante, robándole una hora al espacio que la tradición le tiene asignado, y ciñéndose sobre nosotros como cruel espada de Damocles. Nadie lo expresaba de viva voz, pero quien más o quien menos andaba con la mosca detrás de la oreja. Aquél no era su lugar. Fueron la Soledad con su serena presencia y la Zapatona con su solemne sandalia las únicas que pudieron vencer en este duelo contra la sombra. La Esperanza hizo amago de intentarlo, pero muy pronto se arrepintió, media vuelta a trompicones. Ellas deben pisar la calle con la claridad del día, así lo narran los libros. El Señor de las Batallas, que de siempre ha tenido un corazón más rebelde que el de los demás, no cedió al capricho de los científicos que le echaron la noche encima. El Perdón quiso imitar su ejemplo al siguiente día, y también le dijo tururú al mes de marzo. Definitivamente, aquél no era su lugar.
Han pasado ya doce meses desde aquella semana tan extraña. ¡Niña ponte guapa, que llega de nuevo tu cumpleaños! Vete secando los sinsabores, despídete del martirio y olvida ya el secuestro infame del año pasado. ¡Corre y dale un abrazo a tu abril!
En este abrazo se resumen la espera y la frustración contenidas durante tanto tiempo. Regresa la Semana Santa para fundirse en las manos de su legítimo dueño, tras un fugaz paréntesis en el que marzo se hiciera el encontradizo y nos la tomara prestada sin permiso, remojándola con ensañamiento, vistiéndola con otras ropas y tiñéndola con otros colores. Esta sí vuelve a ser la rutina de cada cuatro estaciones, la nuestra, la verdadera, no el tocomocho, no la caricatura, no el sucedáneo burdo de la última vez.
No sabemos cómo la recordarán las crónicas, ni qué huella dejará en la historia, pero sí tenemos la certeza de que, para lo bueno y para lo malo, saldrá de adentro de los hombres. Y de adentro nacen también los remedios para los males que ellos mismos sembraron, abonaron y recogieron. Por fin, tras largos años de deambular apuñalando nuestra condición de hermanos, la Semana Santa parece que retorna, o mejor dicho, la reconducen, a ese remanso de cordialidad del que nunca debió salir. O por lo menos a las lindes del remanso, que ya es bastante si echamos la vista atrás y recordamos todo el barro que tuvimos que tragar últimamente -unos más que otros, bien es cierto. Quiera Dios que no se rompa el equilibrio y que este cuadro tan dulce no lo pintaran con el pincel de la farsa ni con la brocha gorda del espejismo. Que las malas lenguas se las contemos a nuestros nietos tan solo como noticia histórica. Ése debiera ser el acontecimiento más recordado de este ejercicio, con una consideración muy por encima del resto. Cualquier otra cosa, aun sin sorprendernos lo más mínimo, no significaría más que una nueva muestra de ombliguismo atiborrado por parte de quien o de quienes correspondan. Y es que estas pamplinas, vamos a decirlo claramente, nada más que le interesan a los veinte locos que estamos ahí pringando meses y meses. Al cofrade común todo esto le suena a chino. Pasa. No quiere polémicas ni historias raras, que además de no interesarle ni siquiera las entiende. Él lo único que quiere es coger su túnica, hacer su procesión, pum pum pum y pa casa. Ahí está el tío. Y luego vamos llorando de que si falta participación en los cultos, más presencia en las asambleas, más colaboración en el día a día de la hermandad… pero es que, viendo lo que se cuece internamente, yo a veces ya me cuestiono si no deberíamos tomar ejemplo de ese cofrade de a pie, y dejar definitivamente de aburrirnos a nosotros mismos.
El caso es que nuestra fiesta, enemiga de la sátira y tradicionalmente muy sensible a lo mordaz, tendrá que lidiar en 2009 con una densa sucesión de estrenos y efemérides. Estas novedades, además de disparar desde muy temprano el mercurio del termómetro capillita, van a permitir a las autoridades renovar un poquito su repertorio de saludas, prólogos y discursos varios, que ya estaban empezando a coger moho.
Alcaldes y alcaldesas, concejales y personalidades diversas, afortunados gobernantes de una población afónica y apocada en la mansedumbre, nos llena de orgullo y satisfacción poder contar con su apoyo, aunque sea cada doce meses y gracias. Los cofrades, de manera entrañable, solemos acordamos de ustedes por estas fechas, cuando el pico, la pala y la hormigonera acuden puntuales a su cita con la Ciudad Antigua. Seguimos rezándole a nuestros santos para que alguna vez pongan ustedes los medios, y no las zancadillas, para alcanzar todos los logros que pregonan. Seguimos rezándole a nuestros santos para que alguna vez traduzcan en hechos todas esas palabras que repiten con tanto entusiasmo (bla bla bla turístico… bla bla bla cultural… bla bla bla 2016…) porque, de lo contrario, lo que nos vamos a comer será un gran mojón de interés internacional, para admiración de todo el continente y también por supuesto del vecindario. Preste atención, mi querido visitante, si tiene usted idea de venir a Cáceres en Semana Santa, pues a continuación le vamos a explicar las maravillas y el interés turístico que podrá disfrutar en nuestra ciudad:
El tercer conjunto monumental de Europa, no pierda detalle, inmaculadamente levantado en obras con la llegada de cada primavera. Una hostelería bandolera, para degustar los productos de nuestra tierra a precios patrimonio de la humanidad. Balcones, plazas y callejas engalanadas con óxido dieciochesco, tres manos de pintura vieja y un sutil alfombrado de cáscaras y frutos secos. Las novedades de la moda en la pasarela cofrade para esta temporada: minitúnicas de antiquísima generación con caída hacia el suelo, vaquero asomadizo y bajomanga de Ralph Lauren; chicle de menta contra la sed y gafas de sol a juego completan el conjunto. Admire la rectilínea majestad de esta concurrida legión de capirotes, clónicos, erguidos, dejando patente ese gusto por los detalles que siempre nos ha caracterizado. Centuriones romanos con reloj de pulsera acorazado, o Casio digital sumergible. Silencio sepulcral en las procesiones (y en la ventanilla de las subvenciones). Hermanos de carga que hacen valer su jerarquía frente al jefe de paso, confundiendo mando y obediencia. Allí, soterrados bajo los varales, rechinan las blasfemias y los tacos procaces, tantos que si algunos párrocos los oyeran, encontrarían al fin motivos de sobra para seguir puteándonos como nos putean. Hombres hechos y derechos de trece años paseando con alegría a nuestros ídolos sobre sus vértebras de cristal. Espectacular iluminación artística con 125V de corriente alterna. El respetuosísimo público que manda callar con discreción a las bandas de música. Una no-votada clase política cebollera, que lo mismo un año reniega de la Semana Santa que al siguiente está en la comisión para tramitar el Interés Turístico Internacional. Figúrese usted, y no va con segundas lo de figurar, lo que aportarán en esa comisión los mismos nombres y apellidos que “por principios” se niegan a presidir un desfile en calidad de alcaldía. Por principios. Tenga esto bien presente, amigo visitante, cuando de boca de esos mismos escuche por ahí los cacareos de la capitalidad cultural y del interés turístico. Ni con zancos les llega para estar a la altura del evento. ¿Qué más tenemos? Una Semana Santa impermeable (nunca se moja), guerrillas subterráneas entre clanes y hermandades, celos y rencores por los siglos de los siglos, cofradías que por encima de la palabra de Dios proclaman la palabra de los juzgados… amigo turista, acérquese a nuestro templo sin vendas ni pudor, no se olvide ni un momento de prestar gran atención, y dígame cuando se marche, con la mano en el corazón, si no ha visto usted aquí lo mismo que he visto yo. Todo esto y mucho más lo vivirá en primera persona, distinguido huésped, si acude usted en vacaciones a esta noble tierra de los llanos. Bueno, o a lo mejor son cosas mías… que soy muy malpensado.
Con todo, la ocasión igualmente lo merece, así que no se quede en casa, no permita que se lo cuenten porque jamás sentirá el latido del bombo, no lo vea por la tele que es mentirosa y esconde lo que no le conviene, olvídese de Internet que los perfumes no caben por el cable, no lo lea en los periódicos porque… buf, los periódicos, mejor me callo. No busque intermediarios, abandone los tapujos y visite el museo donde la muerte es una obra de arte. Bienvenidos sean todos a Cáceres, herencia de los hombres. ¡Bienvenidos al templo de abril!
Bienvenidos a un imperio más allá de la Tierra, un imperio tejido con hilo pobre pero digno, que rebosa de solera, de cultura y de identidad propias. Bienvenida la calidez de sus gentes, orgullosa de ser de donde es, y bienvenida la gloria de haber crecido sin más ayuda que su fe y sus sudores. Un gran imperio con su túnica por bandera, con su himno de saeta, su laurel de madreselva, un escudo en cada torre, una historia incompleta, con sus guerras entre hermanos, las horquillas por espadas, sin más regente que su pueblo, parlamento de cofrades y de leyes heredadas.
Bienvenida sea la caída de la tarde, y adiós a la tarde caída, a la noche pronta, al amanecer antes de hora. Cada una en el lugar que le corresponde, justo, preciso, ni antes ni después. Así lo dicta abril. Bienvenidas las salidas con el cielo pálido, los tintes y colores como mandan los cánones. Bienvenidos muros modestos, anchos redobles, vastos silencios, quejumbres siniestras y estandartes en su majestuosa guardia. Bienvenida cigüeña temprana en tu nido de alta rama, pertinaz centinela estatuario, corona sigilosa para esta maraña de aljibes, callejuelas y campanarios.
Bienvenido tú, que para ser cofrade te sobran el traje, el orgullo y los delirios de grandeza. Bienvenido tú, espectador inadvertido, forastero que palideces ante la verticalidad colosal de las torres moras. Tus diez mil ojos acarician mi piel. Bienvenido tú, abuelo que te desangras con cada recuerdo que recompones. Bienvenido cargador, sólo tú sientes el vértigo de encarar esa cuesta cuando pasas junto al postigo de Santa Ana. Sólo tú sufres la penumbra de ahí debajo, donde el aire se vuelve irrespirable. Sólo tú conoces lo que duele esa Plazuela del Socorro. Sólo tú sabes lo que es dejarse la salud en cada bache, en cada alcantarilla, en cada calle desnivelada. Bienvenido amigo, amiga, internetero fanático, compañero ocasional, colega de fatigas, noctívago, mentor o ayudante fiel. Sin vosotros nada de esto tendría sentido.
Bienvenidos hermanos de la Sentencia y del Dulce Nombre, aquí culmina vuestro sueño. Este cofrade os envidia. Probablemente algún retorcido se atreverá a contemplaros de brazos cruzados y mirando al suelo. Sentid lástima por él y confiad en que, por turbias que bajen las aguas, jamás se pierda el respeto. Arrimad el hombro para que Cáceres no cambie de nuevo la miel por el veneno. Y procurad que las portadas y las noticias sean para el que va arriba, y no para el que va debajo, que de sinsentidos en esta selva ya estamos curados de espanto.
Bienvenido el clavel, la espina, el cardo y el abrojo, hiedras y tríbulos por igual. Bienvenidas las púas, trancos y astillas, los sonidos y aromas que solo nosotros sabemos apreciar. Bienvenido el Cáceres del viejo tiempo, Cáceres de los fueros, de los Ulloa y de Espaderos, de Becerra y Casa Quemada, de Moctezuma y Carvajal. Cáceres de Ovando y de Pereros, Cáceres de Rivera, de Godoy y de los Condes de Adaneros. Cáceres que enciende un relumbro como salutación de sus muertos. Cáceres de los linajes que viven en las paredes. Cáceres de los púlpitos, de las troneras, los matacanes y las almenas. Del pretil de las murallas. De la crestería de los Golfines. De las gárgolas en las Veletas. Bienvenidos patios y palacios, antorchas, lunas y escalones, palmeras, pedruscos y torreones. Un cristo que se desliza entre las casas de los comendadores. El incienso en ese lujo que se llama Plaza de San Jorge. Tracatrán, clán, vaivén de lao a lao, no subirse al bordillo, ¡yo aquí voy colgao! Bienvenidos la horquilla y el varal, ya sabéis que en esta casa podéis entrar sin llamar. Seguiréis siendo por siempre los brazos de nuestra cruz de guía. Bienvenida la ilusión que me traes, el quebranto y la tensión de incertidumbre. ¿Bienvenidos los palios? Me basta con el azul de tus días.
Bienvenida feroz máquina del tiempo, bienvenido rocoso túnel que nos conduce del árabe al romano, del almohade al visigótico, de la judería al plateresco, del veintiuno a cualquier otro siglo de nuestra era. Bienvenido escenario milenario que muchos ya para sí quisieran, pocos como tú presumen de haber visto más navidades que cualquier imagen que los recorriera. Bienvenidos Pintores, Hornos, Santo Domingo, Corredera de San Juan, Arco de la Estrella, Cuesta del Marqués, Plaza de la Soledad, Caleros, Adarves, Puerta de Mérida… ni carrera oficial ni ná.
Bienvenida Afrodita de occidente, jardín del arte, altar único de los que aman sus raíces. Bienvenida feria de los sentidos, carnavales de la fe, esencia del medievo, música de todo el mundo, capital de la Pasión, del vino y de las rosas. La que no distingue edades, géneros ni condición. A ver quién te discute aquí tu trono. Agradezco en el alma, te lo juro, el dolor de quien te pariera, si acaso fuera de este mundo. Te doy las gracias por este profundo enjambre de sensaciones que lo mismo me elevan que me hastían, desde aquel lejano día en que me cogiste de la mano y yo te dije que sí. Gracias por dibujarme tus memorias en esta cinta de Moebius de doce meses de diámetro; hay que joderse, lo bonito que lo pintas… ¡nunca he sabido si nos haces o te hacemos! Gracias por permitirme dar un sentido honesto a un concepto tan traicionero y manipulado como el de religión. Gracias un año más por haber venido a visitarme antes que San Pedro. Y gracias en nombre de todos los que reducen su universo a un palo, una vela y cuatro maderos.
Aquí estás otra vez, eterna, exacta, infinita. Y sigues viva; la prueba está en tu gente, que no se arruga, que sigue viendo, callando y trabajando. Todos ellos se merecen con justicia la más cordial de las bienvenidas, pues están a punto de concluir un viaje que siempre, siempre, se hace largo, y cuya distancia no la miden las hojas del almanaque sino la hondura de los recuerdos. Bienvenidos compañeros a la primavera, bienvenidos a abril, bienvenidos a la Semana Santa de Cáceres. Palabras Mayores.