281

“Una de las notas más curiosas que pueden darse a conocer de las cofradías pasionistas cacereñas es la de las comidas de hermandad que celebran las mismas, y que conservan fielmente.

Unas cofradías celebran el desayuno, otras las comidas y otras las cenas, y -como denominador común-, hagamos patente, pongamos bien de relieve, el silencio absoluto que en las comidas se observa, ya que su transgresión es sancionada inmediatamente con una multa dedicada a engrosar la colecta que siempre se realiza con destino a las intenciones de los enfermos de las hermandades.

Incardinada en la céntrica parroquia de San Juan Bautista, la cofradía de los Ramos, Cristo de la Buena Muerte y Virgen de la Esperanza -de las más modernas y nutridas de hermanos de las siete cofradías penitenciales de la ciudad cacerense- celebra el desayuno el Domingo de Ramos.

La Ilustre y Real Cofradía de la Santa Vera Cruz celebra la tradicional cena la noche del Jueves Santo. Después de la procesión acuden todos los hermanos con la Junta Directiva a la cabeza al lugar de la cita. Se verifica en la casa parroquial de San Mateo, enclavada en el maravilloso barrio monumental, ideal para los desfiles procesionales de la Pasión del Señor. Antiguamente se cenaba el clásico frite, plato evocado por los cofrades de mayor edad; hoy, el menú es a base de platos de huevos, pescado, arroz, etc. Al iniciarse la cena se rezan las preces de ritual; el hermano mayor bendice la mesa y desde este momento transcurre la comida ya en riguroso silencio, solicitándose los utensilios y bebidas por señas. Terminada la comida, el propio hermano mayor avisa para que se pueda hablar, lo que casi siempre se hace a los postres. La Real Cofradía de la Santa Vera Cruz viene celebrando la cena hace siglos, desde que en 1521 se aprobaron las ordenanzas fundadoras por las que se rige.

La Real Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno y Nuestra Señora de la Misericordia, de la parroquia de Santiago el Mayor, celebraba antes la comida. Asistían los doce hermanos más antiguos, con el director espiritual. Ahora verifica el desayuno después de la impresionante procesión de la madrugada del Viernes Santo, la llamada “procesión de Jesús”, que es la más tradicional de Cáceres.

La Junta Directiva de la Real Cofradía del Santo Entierro y Nuestra Señora de la Soledad, después de asistir a la misa de comunión e imposición de la medalla distintivo a los nuevos cofrades, se reúne con estos en fraternal desayuno el Domingo de Pasión. Por último, la directiva y todos los hermanos cofrades de la misma hermandad -hermanos de carga y de escolta- asisten el Domingo de Resurrección, una vez terminada la procesión del encuentro -que en la ciudad de Cáceres se denomina “procesión del Resucitado” y figura en la misma la Virgen de la Alegría- a una comida que se viene efectuando hace siglos, sin interrupción desde la fundación de la cofradía en el primer tercio del siglo XVI.

Hemos facilitado a los lectores datos interesantísimos relacionados con la Semana Santa Cacereña, cuya celebración, no obstante la promoción turística de la Alta Extremadura, no es conocida como merece por las notas señeras que presenta.”

NOTA: Transcripción literal del artículo publicado por D. Valeriano Gutiérrez Macías en el Periódico Extremadura, en abril de 1968.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *