258

Hoy publico un texto de opinión personal que he recibido del hermano cofrade Antonio Corrales, como siempre encantado de recibir aportaciones de otros cofrades y de poder comentarlas aquí entre todos. Os dejo con el escrito:

¿Es la Semana Santa de Cáceres un periodo de reflexión y pureza?

En la sociedad actual en la que convivimos con el estrés del trabajo y de nuestra propia familia, ¿podemos decir que en la Semana Santa tenemos un periodo de reflexión y pureza de mente y espíritu?

Mucho se ha hablado sobre la tradición del cofrade de Cáceres en este blog o bien a través de las líneas escritas por José María o por otros cofrades de nuestra ciudad.

La Semana Santa, o por lo menos lo que yo recuerde, es y debe ser ese periodo de transparencia y verdad, de franqueza y realidad, porque si no es así, aquí en Cáceres hemos perdido la verdadera esencia de ella…

…y se ha perdido…

Lo que estaba limpio de impurezas, ahora está quebrado y roto.

El hedonismo busca una explotación de los demás para conseguir su satisfacción personal y que se antepone al amor al prójimo y el amor a Dios.

O si decidimos ir a la Grecia antigua, sería poner tus deseos personales por encima de los demás, esa sería la definición.

No dudo de que muchos cofrades puedan ser ajenos a todo ello y por lo tanto vivan una Semana Santa propia de ella y no llena de protagonismos e imposiciones.

Pero por desgracia nuestra Semana Santa de Cáceres ahora es eso…la explotación por parte de unos pocos sobre los demás, quebrando la verdadera esencia de ésta. No permitiendo alternativas que sigan la línea marcada y que tantos éxitos y victorias nos han dado en esta sociedad corrupta y sucia.

Desde estas líneas quiero facilitaros El Canto de los Templarios llamado “Da Pacem Domine, Fiat Pax in virtute Tua”, que creo que refleja vivamente lo que os he comentado anteriormente.

https://www.youtube.com/watch?v=eC-JKId3SoA

Antonio Corrales.

El Canto romano antiguo es el repertorio liturgico del canto llano en el rito Romano de la Iglesia Católica Romana que se interpretaba antiguamente en Roma, emparentado muy de cerca, pero distinto del canto gregoriano, que fue suplantando gradualmente al primero durante los siglos XI a XIII.

El canto que hoy llamamos “romano antiguo” proviene principalmente de un pequeño número de fuentes, entre las que se encuentran tres graduales y dos antifonarios de entre 1071 y 1250.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *